Vendimia + educación

Donamos tablets a dos escuelas de Mendoza

La escuela Peña y Lillo del Hospital Notti y la escuela Hogar Eva Perón fueron las beneficiadas con esta donación.

Reconociendo la importancia de la educación en toda sociedad y bajo cualquier circunstancia es que colaboramos con dos importantes instituciones de Mendoza, como son la Escuela Hogar Eva Perón y la Escuela Peña y Lillo del Hospital Notti.

Ambas, se dedican a educar a los niños de nuestra provincia, cada una con sus matices y singularidades. Pero en las dos se hace con la convicción de que lo más importante que pueden dar, además de lo pedagógico, es el amor y la contención que sus chicos necesitan.

Son varias las oportunidades en las que hemos trabajado juntas y en esta ocasión lo hicimos donando tablets para sumar tecnología al trabajo que ellas desempeñan a diario.

Se trata de dos establecimientos distintos al resto de las escuelas. En ellas todo es diferente, los tiempos, los desafíos, los chicos, y también los docentes. Son docentes muy comprometidos, que ponen límites pero con amor, que les enseñan lo pedagógico, pero también los preparan para la vida por el camino del afecto. Quienes trabajan allí lo hacen por elección, por una decisión propia que renuevan a diario.

Escuela 2-003 Silvestre Peña y Lillo

Es una escuela que tiene 78 años, que comenzó funcionando en el hospital Emilio Civit y que luego se trasladó al hospital Humberto Notti, donde actualmente funciona. Trabaja con los chicos que se encuentran internados en ese nosocomio, y cuyas estados de salud los imposibilita de concurrir a la escuela tradicional.

Es por esto que siempre trabajan articuladamente con la escuela de origen de los pequeños, para que no pierdan el contacto con su grupo de pertenencia. Y esto de poder seguir con el aprendizaje, más allá de las situaciones particulares en las que se encuentra el niño, los saca un poco de ese estado de enfermedad, se dibujan sonrisas, se establecen nuevos lazos afectivos y de contención en un momento muy especial, donde siempre se respeta al niño.

Actualmente trabajan articuladamente 14 docentes, quienes a diario cuentan con una matrícula aproximada de 60 chicos. A los que se les brindan los aprendizajes comunes de una escuela tradicional, de acuerdo a la edad del niño.

Por la tarde desarrollan distintos talleres, como los de arte o los de música. Actividades en las que también se integra a los padres, y que sirve para canalizar las emociones que frente a un proceso de enfermedad se movilizan.

Sonia Quiroga es la directora suplente de la escuela. Es docente especial y lleva casi un año al frente de esta institución. Para ella “la escuela le ha enseñado a valorar todo lo que uno tiene, a ponerse en el lugar del otro, de aquel que está pasando por una situación difícil. A trabajar permanentemente en equipo. Se aborda al chico de forma integral, con todas las especialidades que tenemos en la escuela, se hacen un trabajo que yo valoro mucho”.

En el caso de este establecimiento, el poder contar con la tecnología a través de las tablets donadas, “les da la posibilidad de llevarlas a las salas, de buscarles contenidos a los chicos o que sean ellos mismos quienes busquen el material de aprendizaje e interactúen” expresó Sonia Quiroga.

Se trata de acercarles un mundo de posibilidades, de opciones, a las que dadas sus condiciones de aislamiento y de salud, no tienen acceso. Pueden disfrutar de un cuento, una película, una canción, un video juego, toda una oferta de opciones para salir de su condición de enfermedad.

“En este lugar se viven experiencias muy lindas, distintas a las de una escuela tradicional. Es un mundo distinto. A mí me ha servido mucho y lo volvería a elegir nuevamente”.

Escuela  Hogar 8-448 Eva Perón

La escuela está ubicada en el corazón del Parque General San Martín. Allí trabajan 86 docentes en tres turnos y aproximadamente 26 auxiliares de dirección, cada uno con distintas actividades y proyectos a su cargo.

Cuenta con alrededor de 370 alumnos, de los cuales cerca de 120 se quedan a dormir en la escuela de lunes a viernes, ya que se trata de un establecimiento con características de albergado para aquellos niños que se encuentran en situación de vulnerabilidad. El resto de los alumnos asisten a doble escolaridad, entran 7.45 de la mañana hasta las 18 hs que se retiran.

Durante la mañana se desarrolla la parte de escolaridad obligatoria, de acuerdo a la edad. Mientras que por la tarde la escuela toma una modalidad de talleres. Donde los niños asisten de acuerdo a sus intereses particulares. Así surgen los talleres de cocina, de turismo, de floricultura, de inglés, de peluquería, y el de la huerta, que es uno de los más antiguos. Todos los chicos reciben a diario el desayuno, el almuerzo y la merienda.

“Son chicos cuyos padres por diversos motivos no los pueden mantener económicamente, se encuentran en situación de riesgo. En el caso de los niños albergados son niños que están en un proceso de judicialización con situaciones muy duras, donde no han recibido afecto o cariño necesario. Entonces la escuela tiene que salir a suplir esas necesidades, por eso trabajamos mucho el perfil de los docentes” explicaba la directora.

Son niños con varias conductas disruptivas que de a poco tratamos de modificar porque se pueden lograr muchas cosas lindas con estos niños.

Una vez terminada la jornada escolar pasan a los dormitorios ubicados por edades y por sexo con un docente a cargo de cada dormitorio, hasta la hora de la cena.

Este gesto de reconocer su trabajo y hacer nuestro aporte al mismo donando las tablets,  les permite a los docentes trabajar en los distintos talleres, buscar materiales y sobretodo les da la oportunidad de que aquellos chicos integrados que concurren al establecimiento,  puedan trabajar más específicamente de acuerdo a sus capacidades y necesidades especiales.

“La idea es que los niños aprendan a ver que ellos pueden cambiar, que pueden lograr cosas, que el afuera no es todo negativo como creen. Se les enseña a ver que también hay cosas positivas afuera y que ellos puedan lograrlas”.

María Inés Centres, directora de la Escuela Hogar Eva Perón, recordó tener muchas expectativas, muchos miedos y algunas dificultades cuando comenzó en este colegio. “Pero uno se va enamorando de la escuela, de la alegría que te dan los chicos cuando vos les hablas, o por el sólo hecho de escucharlos, que para ello es sumamente importante. Entonces el abrazo y la sonrisa que te devuelven realmente te enamoran. Porque el dar amor es lo más importante y de ahí parte todo lo demás, de la contención afectiva de los niños y el amor que se les da a los chicos. Yo elegí esto hace dos años y medio y lo volvería a hacer”.